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El globazo de Escocia al minuto 98, la tercera ausencia consecutiva de Italia, y las siete noches que rompieron el viejo orden del fútbol europeo
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El globazo de Escocia al minuto 98, la tercera ausencia consecutiva de Italia, y las siete noches que rompieron el viejo orden del fútbol europeo

Las Eliminatorias europeas para el Mundial 2026 terminaron el 31 de marzo en Zenica, en un estadio bosnio frío que nunca había albergado una final de nada.

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Las Eliminatorias europeas para el Mundial 2026 terminaron el 31 de marzo en Zenica, en un estadio bosnio frío que nunca había albergado una final de nada.

Italia perdió por penales.

La frase se lee simple. No lo es. Es la tercera vez consecutiva que Italia no llega a un Mundial. Antes de 2018, había pasado exactamente una vez en su historia —en 1958. Ahora pasó en 2018, 2022 y 2026.

Bosnia y Herzegovina, un país de 3,2 millones de habitantes ubicado en el puesto 66 del ranking FIFA, está en el Grupo B junto a Canadá, Qatar y Suiza. Italia, tetracampeona del mundo, se queda en casa.

Bosnia-Italia es el titular. Pero las eliminatorias europeas rumbo a 2026 dejaron una secuencia de noches que, puestas juntas, se parecen al ciclo clasificatorio más caótico desde la Segunda Guerra Mundial. Escocia ganó un partido al minuto 98, con un disparo desde el medio del campo. Chequia eliminó a Dinamarca por penales en Praga. Suecia marcó en tiempo de descuento contra Polonia. Tres de las siete selecciones europeas más exitosas de la historia —Italia, Austria y Polonia— se quedaron en casa.

Esta es la historia de las siete noches.


Noche uno: Hampden, 18 de noviembre de 2025

Escocia no jugaba un Mundial desde 1998. Seis campañas clasificatorias consecutivas, seis fracasos. La mayoría de los hinchas escoceses menores de 35 años nunca había visto a la selección nacional en una Copa del Mundo.

El último partido de grupo se jugaba en Hampden Park. Dinamarca era primera del Grupo C. Escocia, segunda. Las reglas eran simples: si Escocia ganaba, se clasificaba directo. Cualquier otro resultado —empate, derrota— y pasaba Dinamarca, mientras que Escocia iba al repechaje.

Scott McTominay anotó al tercer minuto. El volante del Napoli, que se había ido del Manchester United en 2024, empalmó un centro que caía con una chilena desde el borde del área chica. El balón pasó por encima de Kasper Schmeichel. Hampden reaccionó como si algo que había estado conteniendo durante 28 años se hubiera destapado.

Ese gol iba a ser el único tiro al arco que Escocia iba a generar durante los 75 minutos siguientes.

Rasmus Højlund empató de penal en el segundo tiempo. Andy Robertson había cometido una falta sobre Jonas Wind cerca del borde del área —“apenas afuera”, según las repeticiones post-partido, pero el VAR dio el penal igual. 1-1.

Después, el danés Rasmus Kristensen fue expulsado apenas pasada la hora de juego. Hampden volvió a encenderse. Desde el tiro de esquina, el centro de Lewis Ferguson encontró a Lawrence Shankland, que logró puntearla antes que Schmeichel alcanzara a reaccionar. 2-1.

Al minuto 82, Gustav Isaksen metió un centro. La defensa escocesa no logró rechazar. Patrick Dorgu —el lateral izquierdo danés del Manchester United— apareció en el segundo palo y definió con calma. 2-2.

Quedaban tres minutos de tiempo reglamentario. Venían siete de descuento.

Al minuto 93, Kieran Tierney, el lateral del Celtic, tomó un rebote en el costado derecho del área. Encaró hacia adentro, le puso el empeine izquierdo y la curvó al palo más lejano. Schmeichel se estiró y no llegó a nada. 3-2.

Hampden no paró de temblar durante tres minutos. Entonces, al minuto 98 —el octavo minuto de descuento—, Kenny McLean recibió un balón cerca del círculo central. Schmeichel había salido para ir al área rival en un córner y no había vuelto a su portería. McLean lo vio. El estadio también.

Picó la pelota desde 50 metros. Se quedó en el aire lo que McLean describiría después, en la BBC, como “más tiempo del que cualquier pelota que yo haya pateado en mi vida”. Cayó debajo del travesaño. 4-2.

Escocia iba al Mundial.

John McGinn, el volante del Aston Villa, intentó explicarlo después: “Jugué con Kenny durante años en el St. Mirren. Ver esa pelota entrar, no puedo ni explicarlo. Creo que jugamos bastante mal, la verdad, pero a quién le importa.”

Las cámaras enfocaron a Steve Clarke, el DT escocés, parado al costado de la cancha con las dos manos en la cara. Había llevado a Escocia a dos Eurocopas consecutivas. Ahora era el primer técnico escocés desde Andy Roxburgh en llegar a tres grandes torneos seguidos. El primero en romper el techo del Mundial en 28 años.

Dinamarca terminaba segunda. Iba al repechaje. No tenía idea de cómo iban a ser los cuatro meses siguientes.


Noche dos: Praga, 31 de marzo de 2026

El camino del repechaje de Dinamarca, sorteado en diciembre, parecía manejable. Semifinal contra Macedonia del Norte. Final —si pasaban— contra Chequia o Irlanda.

Le ganaron 4-0 a Macedonia del Norte. Fácil. Højlund marcó, Isaksen marcó, fue el tipo de resultado que los hinchas daneses habían dejado de esperar después de Hampden.

Chequia, por su lado, le había ganado a Irlanda por penales en Dublín.

Así se armó la final en Praga. 31 de marzo. El ganador iba al Grupo A —México, Sudáfrica, Corea del Sur y el europeo desconocido que nadie se había estado preparando para ver.

Fueron 2-2 tras el alargue. Pavel Šulc puso a Chequia en ventaja temprano. Joachim Andersen le empató a Dinamarca antes del entretiempo. Ladislav Krejčí devolvió la ventaja checa con un remate desviado. El cabezazo de Kasper Høgh mandó el partido a los penales.

En la tanda, tres daneses fallaron. Højlund. Anders Dreyer. Mathias Jensen. Uno detrás del otro. Michal Sadílek convirtió el penal decisivo de Chequia. Los checos, ausentes del Mundial desde 2006, volvieron.

Dinamarca había ganado su grupo clasificatorio hasta el globazo de McLean. Después se había chocado contra Escocia, después contra Macedonia del Norte, después contra Chequia. Cuatro meses. Tres semanas. Dos definiciones por penales perdidas seguidas.

Højlund salió de la cancha en Praga sin mirar hacia arriba.


Noche tres: Zenica, 31 de marzo de 2026

La misma noche que en Praga, ochocientos kilómetros al sur, Bosnia y Herzegovina jugaba contra Italia.

Bosnia había estado en un Mundial una vez, 2014, cuando perdió los tres partidos de grupo. Su DT era un exjugador de 47 años llamado Sergej Barbarez, que había pasado la mayor parte de su carrera en el Hamburgo. Su delantero, Haris Tabaković, jugaba en el Hertha Berlín. Su arquero, Nikola Vasilj, estaba a préstamo en el St. Pauli. No se suponía que ganaran nada.

El DT de Italia era Gennaro Gattuso —el mismo Gattuso que había formado parte de la Italia campeona del mundo de 2006. La última vez que Italia había ganado un partido de eliminación directa en un Mundial, Gattuso estaba jugándolo.

Lo habían nombrado en octubre de 2025 para reemplazar a Luciano Spalletti, cuyo equipo había empatado y perdido demasiado en la clasificación. El trabajo de Gattuso era pasar a Italia por el repechaje. Tenía dos meses para hacerlo.

Moise Kean marcó al minuto 15 en el Estadio Bilino Polje. Una definición de primera desde fuera del área, que se metió por encima de Vasilj, que había calculado mal su posición. 1-0. La hinchada bosnia —lleno total, 17.000 personas metidas en un estadio que normalmente recibe al FK Železničar— se quedó en silencio.

Al minuto 41, Alessandro Bastoni fue expulsado. Último hombre, falta profesional sobre Amar Memić. A Italia le iban a quedar 79 minutos con diez.

Aguantó hasta el 79.

Haris Tabaković entró desde el banco al minuto 68. En el 79, Edin Džeko peinó un centro dentro del área y Tabaković, que había sido suplente en el Hertha la mayor parte de la temporada, empujó la pelota pasando a Gianluigi Donnarumma. 1-1. Zenica estalló.

En el alargue, Italia casi lo ganó con Pio Esposito. Vasilj la tiró al córner. Después, penales.

Sandro Tonali convirtió el primero de Italia. Después: fallo, fallo, fallo. Esposito, Manuel Locatelli y Lorenzo Pellegrini no la embocaron. Bosnia pateó cuatro. Los cuatro entraron. Esmir Bajraktarević, el extremo de 21 años del New England Revolution, definió el último. El estadio se vació sobre la cancha.

Italia es tetracampeona del mundo. No va a estar en el Mundial de 2026. Para cuando arranque el torneo del centenario en 2030, llevará 20 años sin jugar un Mundial.

Gattuso se quedó parado al costado de la cancha, los brazos cruzados, mirando cómo el penal de Bajraktarević entraba a la red. No se movió durante un minuto entero.

En la conferencia post-partido, Gattuso dijo: “Acabo de hablar con el equipo. Solo puedo agradecerles —hacía años que no veía a la Nazionale jugar con tanto corazón. Duele mucho, pero tenemos que aceptarlo. Va a llevar tiempo.”

Italia no clasificó a 2018. No clasificó a 2022. No clasificó a 2026. La única otra vez que Italia había faltado a un Mundial fue 1958. El hueco era de 68 años. Ahora son tres consecutivas.

Sergej Barbarez, el DT bosnio, soltó la frase que cruzó el fútbol europeo al día siguiente: “Nunca entré ni terminé un partido tan tranquilo. Lo vi en sus ojos. Estamos dos años adelantados en el proyecto. Ahora les dije que tenemos que estar en un gran torneo cada dos años.”


Noche cuatro: Solna, 31 de marzo de 2026

Suecia había llegado al repechaje como favorita del camino B. Tenía a Viktor Gyökeres —40 goles en el Sporting de Portugal esa temporada—, a Dejan Kulusevski, a Alexander Isak.

Le ganó 3-1 a Ucrania en la semifinal. Rutinario.

Contra Polonia en la final, estaba 2-1 abajo a 12 minutos del final. Robert Lewandowski marcó. Alexander Isak empató al 87. Polonia empujó. Suecia retrocedió más.

Al minuto 95, Gyökeres cazó una pelota al borde del área. Pie izquierdo. Palo inferior derecho. 3-2.

Suecia iba a su primer Mundial desde 2018. Lewandowski, de 37 años, salió de la cancha sabiendo que su última chance realista acababa de terminar.


Noches cinco, seis y siete: el saldo

Turquía 1-0 Kosovo. Kerem Aktürkoğlu, minuto 53, en Pristina. El primer intento de Kosovo de clasificar a un Mundial terminó en su propia cancha. Las tribunas se vaciaron antes del silbato final.

República Democrática del Congo 1-0 Jamaica. Tiempo extra, minuto 119, en Guadalajara. Axel Tuanzebe —a préstamo en el Ipswich, nacido en Kinshasa, criado en Rochdale— entró desde el banco y marcó el único gol. El arquero jamaicano Andre Blake cayó de rodillas al final. Para los Leopardos del Congo, es su primer Mundial desde 1974.

Irak 2-1 Bolivia. 31 de marzo, en el Estadio BBVA de Guadalupe. El DT de Bolivia, Óscar Villegas, dijo después: “Estamos con el corazón partido pero orgullosos.” El DT de Irak, el australiano Graham Arnold, dijo: “Hicimos felices a 46 millones de personas esta noche.”

Bolivia había estado a un punto del Mundial cuando le ganó 1-0 a Brasil en La Paz el 9 de septiembre. Había estado a un partido del Mundial cuando le ganó 2-1 a Surinam en Monterrey. Está a un ciclo mundialista entero de la próxima oportunidad. No va a jugar un amistoso contra el Irak de Arnold en el corto plazo.


Lo que cambió

La ausencia de Italia es la mayor historia de este ciclo clasificatorio. No porque fuera inesperada —Italia venía tambaleando desde la eliminación en la fase de grupos de la Eurocopa 2024— sino porque es la tercera seguida. Ninguna otra tetracampeona previa (Italia, Alemania, Brasil, o la etapa de Argentina-Uruguay conjuntas) había faltado a tres Mundiales consecutivos. El hueco ya es estructural.

El formato de 48 equipos tenía que haber facilitado la clasificación. Europa pasó de tener 13 cupos a 16. Eso es más de la mitad de las selecciones top del continente, matemáticamente. Y sin embargo: Italia afuera, Austria afuera, Dinamarca afuera, Rumania afuera, Kosovo afuera, Polonia afuera (Polonia terminó sexta del Grupo E y no tuvo salvavidas en el repechaje).

Los que sí entraron: Bosnia, Chequia, Suecia, Turquía, Escocia. Cuatro de esas cinco no juegan un Mundial desde antes de 2010. Tres de ellas no estuvieron en 2022. Dos —Chequia y Escocia— no estuvieron ni en 2018 ni en 2022.

Esto no es un traspaso silencioso de posta. Esto es una recomposición. En el último ciclo antes de 2018, Alemania, España, Francia, Italia, Inglaterra, Portugal y Bélgica habían sido primeros en sus grupos. En 2026, los primeros de grupo son España, Francia, Inglaterra, Portugal, Alemania, Países Bajos, Suiza, Austria, Croacia y Bélgica. Italia no es primera en ningún grupo, porque Italia no va.


Qué viene

Steve Clarke dijo que la base de Escocia en el Mundial va a estar en Toronto, para estar cerca de los partidos del Grupo C que se van a jugar en Seattle, Vancouver y Kansas City. McTominay, Tierney y McLean casi con seguridad van a estar en el once inicial del primer partido.

Gattuso está bajo contrato con Italia hasta junio de 2026. Después: pregunta abierta. Los medios italianos reportan que ya le están ofreciendo trabajos a nivel de club. No ha dicho si los va a tomar.

Bosnia probablemente va a jugar sus partidos de grupo en Toronto y Filadelfia. Su campo de entrenamiento va a estar en Ottawa. Nikola Vasilj, el arquero, se espera que consiga un pase a la Serie A antes del torneo. Haris Tabaković se espera que se quede en el Hertha.

Dinamarca, Italia y Kosovo van a ver el Mundial 2026 desde sus casas. El equipo de cobertura escocés de la BBC, según reportes, reservó dos equipos de producción completos para seguir a la selección por Norteamérica. La televisora pública italiana RAI no ha anunciado un plan de producción para el Mundial.

El torneo empieza el 11 de junio. Para Italia, el 11 de junio es un jueves. No habrá ningún partido que le importe.


Fuentes: Sky Sports News, Al Jazeera, The Washington Post, UEFA.com, BBC Scotland, STV News, SPFL, Sports Mole, ESPN, GB News, reportes post-partido de European Qualifiers de la UEFA, conferencias de prensa de Gattuso y Barbarez del 31 de marzo de 2026.

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