Hay partidos que se pierden y se olvidan. Y hay partidos que se pierden y se meten adentro del país para siempre.
El de Maturín fue de los segundos.
Estadio Monumental de Maturín, estado Monagas, Venezuela. Martes 9 de septiembre de 2025, 6:30 de la tarde. Última fecha de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de 2026. La Vinotinto recibía a Colombia con un único objetivo: ganar, y esperar que Bolivia no le ganara a Brasil en El Alto.
Si esas dos cosas pasaban, Venezuela iba al repechaje intercontinental. Desde ahí, un solo partido la separaba del Mundial. El primer Mundial de su historia.
Tres minutos después del pitazo inicial, Telasco Segovia —el volante venezolano de 21 años que comparte vestuario con Lionel Messi en el Inter Miami— recibió un pase de Salomón Rondón, enganchó hacia adentro, sacó un zurdazo al ángulo derecho del arco de Kevin Mier y puso el 1-0.
El Monumental de Maturín se vino abajo. La gente empezó a llorar antes del minuto cuatro.
Tres horas después, el estadio estaba en silencio. Colombia había ganado 6-3. Bolivia había vencido a Brasil 1-0 en El Alto. Venezuela terminaba octava en la tabla, fuera del repechaje, fuera del Mundial.
Por novena eliminatoria consecutiva.
La única
Venezuela se afilió a la FIFA en 1952. Empezó a jugar eliminatorias sudamericanas en los años sesenta.
Desde entonces, todos los demás países del continente han estado al menos una vez en un Mundial. Uruguay: 14 veces. Argentina: 18. Brasil: en los 22 de la historia. Hasta Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Colombia y Chile tienen al menos una participación.
La Vinotinto no. Nunca.
Es el único miembro de la CONMEBOL que nunca ha jugado un Mundial masculino. El único de los diez. Desde 1930.
Y eso que la expansión a 48 equipos le había dado margen: seis cupos directos para Sudamérica y uno al repechaje intercontinental. Nunca antes había sido tan fácil clasificar desde la CONMEBOL. Para un país que estuvo décadas peleando por un solo cupo contra Argentina, Brasil y Uruguay, el nuevo formato era el momento más cercano que habían tenido a cumplir el sueño.
Durante dieciocho partidos, parecía que lo iban a lograr. En la fecha 6, Venezuela era cuarta en la tabla —por encima de Brasil. Había empatado 1-1 en el Maracaná en octubre de 2023. Había vencido a Chile 3-0 cuatro días después.
En la Copa América 2024, ganaron su grupo con puntaje perfecto —algo que solo hicieron Argentina y Uruguay, los dos gigantes del continente.
Fernando Batista, el técnico argentino que se había hecho cargo en marzo de 2023 después de trabajar con Messi en las selecciones juveniles, había construido algo real. Un equipo que presionaba alto, que jugaba corto, que no le tenía miedo a nadie.
Y entonces llegó 2025.
El tramo final
De las últimas diez fechas, Venezuela ganó solo dos. Perdió contra Argentina 3-0 en marzo. Perdió contra Uruguay 2-0 en Montevideo. Empató sin goles con Perú cuando tenía que ganar.
Llegaron a la última fecha séptimos en la tabla —justo en el puesto de repechaje— con 18 puntos. Bolivia, que venía arrasada de la mitad de las Eliminatorias, había pegado una remontada insólita: cinco puntos en sus últimos tres partidos. Llegaba octava con 17 puntos.
Si Venezuela le ganaba a Colombia y Bolivia no le ganaba a Brasil, Venezuela pasaba al repechaje. Cualquier otra combinación la dejaba afuera.
Colombia llegaba ya clasificada, sin presión. Había goleado 3-0 a Bolivia cuatro días antes con un póker previo de Luis Suárez —no el uruguayo, el colombiano, el delantero samario del Sporting de Lisboa que ya tenía cuatro goles en el ciclo.
Bolivia tenía que jugar en El Alto. Contra Brasil, sí, pero en El Alto. A 4.150 metros de altura. Donde los brasileños nunca se acostumbran a respirar.
Por tres minutos, todo salió perfecto en Maturín. Segovia marcó el 1-0. El estadio empezó a creer.
Durante los ocho minutos siguientes, todo se rompió.
Minuto 10: córner de James Rodríguez, cabezazo de Yerry Mina, 1-1.
Minuto 11: Josef Martínez —venezolano, ex-MVP de la MLS, hoy en San José Earthquakes— empujó un rebote que dejó suelto Mier. Otra vez 2-1 para Venezuela.
Minuto 42: el colombiano Luis Suárez empató a 2-2 con un remate al primer palo que dejó inmóvil al arquero venezolano Rafael Romo.
Al entretiempo, 2-2. Todavía había partido.
En los vestuarios, según contó después Batista, lo único que dijo fue una frase: “Bolivia está 0-0. Si ganamos acá, estamos adentro.”

Los segundos cuarenta y cinco
El segundo tiempo duró exactamente lo que tarda una ilusión en deshacerse cuando uno no quiere aceptarla.
Minuto 47: Luis Suárez la clavó de media distancia. 3-2 Colombia.
Minuto 60: contragolpe fulminante. Luis Díaz asistió a Luis Suárez. 4-2.
Minuto 72: Rondón descontó. 4-3. El estadio se volvió a encender por treinta segundos.
Minuto 75: Luis Suárez marcó el póker —el cuarto personal— de tiro libre. 5-3.
Minuto 88: Jhon Córdoba, el delantero que entró de suplente, empujó el sexto. 6-3.
Mientras tanto, en El Alto, Bolivia ganaba 1-0 con gol de Miguel Terceros. Brasil, sin Vinícius, sin Rodrygo, sin ganas, no reaccionó.
Cuando Andrés Matonte, el árbitro uruguayo, pitó el final en Maturín, el Monumental ya sabía. Hacía rato que el teléfono de todos los presentes había sonado con la misma noticia desde La Paz: Bolivia 1, Brasil 0.
La Vinotinto miraba el césped sin moverse. José Martínez —el venezolano, el de Columbus Crew— se sentó directamente en el piso, con las manos sobre la cabeza. La foto recorrió el continente esa misma noche. Es probablemente la imagen más compartida del fútbol sudamericano de 2025.
Batista caminó hasta el centro del campo. Se quedó parado un rato. Después fue a la zona de periodistas, dio una conferencia de prensa de siete minutos, y dijo una sola frase que importó: “No alcanzó. No tengo más que agradecer.”
Al día siguiente, fue despedido. Junto con todo su cuerpo técnico.
Según reportó Infobae citando fuentes de la Federación Venezolana de Fútbol, la orden vino directamente del presidente Nicolás Maduro, que exigió “una reestructuración completa” del proyecto de selección tras lo que calificó como “una derrota dolorosa”.
Batista se fue sin despedirse públicamente de los jugadores.
Lo que Venezuela no tiene
Hay países que pierden un Mundial y siguen adelante. Venezuela no tiene un Mundial para seguir adelante.
El problema no es solo futbolístico. El problema es que el fútbol en Venezuela nunca fue el primer deporte. El béisbol lo fue. Lo sigue siendo, aunque el fútbol le haya comido terreno en los últimos quince años. Venezuela ha enviado cientos de peloteros a las Grandes Ligas. Pero al Mundial de fútbol, ninguno.
Salomón Rondón, 35 años, máximo goleador histórico de la selección con 45 goles. Nunca jugó un Mundial. Probablemente no llegue al próximo.
Tomás Rincón, 37 años, jugador con más partidos en la historia de la selección con 139. Nunca jugó un Mundial. No va a jugar uno.
Yordan Osorio, Yangel Herrera, Wuilker Faríñez, Jefferson Savarino. La generación que hizo segundo en el Mundial Sub-20 de 2017 —la “generación dorada” del fútbol venezolano— llegó a 2025 con su mejor oportunidad histórica y terminó octava.
Josef Martínez hizo pública una frase en su Instagram tres días después de Maturín: “Algún día esto va a cambiar. No sé cuándo. No sé si me va a tocar a mí. Pero va a cambiar.”
El post tiene un millón y medio de likes. Es el post más compartido de la historia de la cuenta.

Bolivia, el otro final
A 5.200 kilómetros al suroeste, Bolivia celebraba.
Bolivia tampoco había ganado nada realmente. Lo único que había conseguido era el séptimo puesto —el repechaje intercontinental, un torneo de un solo partido contra un rival de otra confederación en marzo de 2026.
Primero venció a Surinam 2-1 el 26 de marzo en Monterrey, con goles de Moisés Paniagua y Miguel Terceros. Cinco días después, el 31 de marzo, en el Estadio BBVA de Guadalupe, la Verde perdió 2-1 contra Irak. Ali Al-Hamadi abrió el marcador al minuto 10 con un cabezazo de córner; Paniagua empató al 38’; Aymen Hussein metió el 2-1 definitivo al 53’. Bolivia dominó la posesión el resto del partido —67,9% del balón, según las estadísticas oficiales de la FIFA— pero no pudo empatar.
Irak, dirigido por el australiano Graham Arnold, volvió al Mundial por primera vez desde México 1986. Bolivia también se quedó afuera.
Pero eso es otra historia. Para el venezolano promedio, lo que pasó en El Alto, o lo que pasó después en Guadalupe, ni siquiera fue importante. Lo importante era que, una vez más, a los bolivianos les había tocado algo que a La Vinotinto no: al menos la oportunidad de pelear.
52 días
Faltan 52 días para el Mundial de 2026.
Venezuela no va a estar.
El nuevo entrenador se llama Oswaldo Vizcarrondo, exdefensor de la Vinotinto, nombrado por la Federación Venezolana de Fútbol tras la salida de Batista. Vizcarrondo dirigió su primer partido oficial en el FIFA Series de finales de marzo, contra Trinidad y Tobago y Uzbekistán —dos amistosos sin presión ni público masivo, los primeros de un ciclo que ya no tenía nada que pelear en 2025.
Nadie espera todavía una conferencia grandilocuente. Nadie pide promesas. Venezuela ya aprendió, a fuerza de repetirlo, a no pedirle demasiado al siguiente nombre en la lista.
El próximo ciclo de Eliminatorias empieza en septiembre de 2027.
Para el Mundial de 2030 —el del centenario, que se jugará entre España, Portugal, Marruecos, Uruguay, Argentina y Paraguay— Venezuela tendrá otra oportunidad.
Será el intento número diecisiete.
Rondón tendrá 41 años. Rincón, 42. Segovia, 26. Josef Martínez, 37. La generación dorada del Sub-20 de 2017 ya habrá pasado por la puerta.
Otros vendrán. Otros lo volverán a intentar.
Maturín seguirá esperando.
Fuentes: Infobae (“Colombia dictó sentencia sobre Venezuela”, 9 de septiembre de 2025); ElObservador (“Venezuela 3-6 Colombia: impactante goleada”); El Colombiano (“Colombia aplastó a Venezuela”); Al Jazeera (“Venezuela sacks coach Batista”, 11 de septiembre de 2025); Wikipedia (“Fernando Batista”); ESPN (“Iraq 2-1 Bolivia”, 31 de marzo de 2026); Al Jazeera (“Iraq defeat Bolivia 2-1 to qualify for World Cup 2026”); Sports Illustrated (“Are Venezuela Playing at the 2026 World Cup?”, enero de 2026); ESPN (“How Venezuela became surprise Copa América quarterfinalists”); World Soccer (“Venezuelan football: a brief history”); sitios oficiales de FVF y CONMEBOL; cuenta oficial de Instagram de Josef Martínez.



